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Capítulo II. La historia vs. la imagen inmediata: la observación entre pares para la evaluación continua y final

No todos los tipos de evaluación sirven el mismo propósito. En algunos casos, un instructor quiere recibir retroalimentación personalizada sobre cómo va una clase en particular, cómo responden los estudiantes a una actividad, o simplemente saber si sus estudiantes están aprendiendo o no. El propósito de la evaluación continua es ayudar al instructor a hacer ajustes que mejoren la calidad de su curso. Esto se llama evaluación continua porque su propósito es de desarrollo. Pregunta ¿qué es importante construir? ¿qué puedo hacer mejor?
¿Qué hace la evaluación continua diferente a la evaluación final?
¿Por qué es importante esta distinción?
¿Qué tan efectiva es la observación entre pares para la evaluación continua?
¿Cómo puede un jefe de departamento, un decano u otro administrador crear y acoger un ambiente en el que los instructores sean motivados a buscar mejorar sus métodos de enseñanza?
¿Es la evaluación entre pares potencialmente demasiado política para ser usada en la evaluación final?
Las evaluaciones finales y continuas parecen ser casi mutuamente exclusivas, y aún completamente interdependientes. ¿Cómo es posible?
¿Cómo se pueden coordinar las evaluaciones continuas y finales?
¿Qué hace la evaluación continua diferente a la evaluación final?
Si la evaluación es un proceso continuo que busca el mejoramiento de la instrucción a través del tiempo, la evaluación final es casi opuesta: es una imagen inmediata, una evaluación cuyo propósito es indicar el nivel de competencia medido a partir de un estándar. Un ejemplo común de la evaluación final es el examen final de un curso universitario, que da evidencia del aprendizaje que indica el nivel de conocimiento y habilidad que el estudiante ha logrado en un área
particular. La evaluación final es la revisión de evidencia para poder hacer un juicio. En la universidad, esta medida tomada para la enseñanza y la investigación permite a los administradores tomar decisiones tales como promociones, aumentos de sueldo, permanencia, premios, etc. (Volver arriba)
¿Por qué es importante esta distinción?
Aquí hay un ejemplo del problema. Si en realidad quiere mejorar el curso que está dictando y pide la ayuda de un colega, usted puede estar más abierto a recibir retroalimentación honesta, por más negativa que sea. Esta información puede ser potencialmente dolorosa pero necesaria y debe ser considerada más útil que
amenazante.
Usted puede darse la posibilidad de invitar críticas negativas explicándole a su par observador: “Estoy teniendo un problema en clase con la manera como esta actividad está funcionando. ¿Podría asistir a mi clase y decirme lo que tengo que hacer diferente?”  Si la retroalimentación negativa que recibe de la observación es correcta, tiene el beneficio positivo de mostrarle lo que usted puede necesitar para ser más efectivo. Ese es el propósito de la evaluación continua. Tiene que ser confidencial. Depende de usted procesar y actuar acorde con la información que obtenga de la evaluación, si desea hacerlo.
Ahora imagínese la situación en la que el mismo par al que usted le pidió que observara su clase se le pida que evalúe su enseñanza finalmente para su archivo permanente, basado en el mismo reporte que haya creado para usted, de manera personal y confidencial. La misma crítica que usted recibió de su par puede, si se trata descuidadamente e inescrupulosamente, volverse evidencia que habla negativamente de su práctica profesional. Su enseñanza puede, de hecho, ser altamente efectiva (y a usted le importó lo suficiente como para pedir retroalimentación!), pero la evidencia recolectada ahora invita a un observador potencialmente parcializado a enfocarse en las dimensiones negativas de su enseñanza que no necesariamente van a ser centrales para sus logros y habilidades como instructor.
La evaluación continua que usted pide para su mejoramiento debe ser manejado como un proceso independiente de la evaluación formal, dado que los propósitos de ambos procesos son diferentes. Si queremos motivar al profesorado a buscar retroalimentación honesta en su enseñanza, tenemos que crear un proceso en el que no haya penalización por hacerlo. Cuando se diseñan prácticas de evaluación para usted y su departamento, los observadores deben separar cuidadosamente los procedimientos y los comentarios diseñados para mejorar la enseñanza de los procedimientos y comentarios cuya intención es el record permanente. (Volver arriba)
¿Qué tan efectiva es la observación entre pares para la evaluación continua?
La observación de primera mano respecto a lo que está pasando en el aula de clase por parte de un colega puede revelar circunstancias que, de otro modo, el instructor no podría saber.  Un observador puede ver como los estudiantes en el fondo del aula reaccionan a algo que el instructor hace en frente del aula. Esta persona puede compartir la perspectiva de los estudiantes y hacer un reporte sobre esta perspectiva para el instructor. En este proceso continuo el observador puede ofrecerle retroalimentación en el diseño de un curso, la validez de
una evaluación, o el contenido de un programa para el curso, para nombrar algunos ejemplos.
Principio Clave: Para que la observación continua entre pares sea efectiva, debe responder a las preocupaciones y las necesidades percibidas del instructor que la pide. Debe ser hecha por alguien de confianza y que respeta a la persona que está siendo valorada. (Volver arriba)
¿Cómo puede un jefe de departamento, un decano u otro administrador crear y acoger un ambiente en el que los instructores sean motivados a buscar mejorar sus métodos de enseñanza?
Esta complejidad es difícil de enfrentar. A la final la opción de participar en un proceso de evaluación continua debe depender del instructor como tal. Cuando un instructor pide una evaluación puede llegar a cruzar la línea de la evaluación final, en lo que elaboraremos más adelante.
Hay varias maneras en las cuales un administrador puede ayudar el proceso creando condiciones para la evaluación continua efectiva a través de su liderazgo.
  • Desarrollando expectativas claras y bien articuladas sobre la efectividad en la enseñanza
  • Patrocinando un proceso de apoyo al desarrollo de las habilidades de enseñanza
  • Participando visiblemente para dar ejemplo
  • Estructurando oportunidades para la retroalimentación confidencial entre pares a través de programas de mentores o sistemas de apoyo entre colegas y
  • Desarrollando un plan de evaluación final en colaboración con el profesorado, uno que contemple los criterios de lo que se quiere lograr y por cuál medio de enseñanza será valorado.
Agencias externas tales como ITLAL, pueden ser útiles en desarrollar esta clase de marco para proveer una amplia variedad de herramientas para la evaluación continua. También pueden ayudar al desarrollo de nuevos estándares para la evaluación de la enseñanza sin los complicados actos políticos de imponerlo desde arriba. (Volver arriba)
¿Es la evaluación entre pares potencialmente demasiado política para ser usada en la evaluación final?
Si se planifica y maneja mal, puede llegar a ser destructiva. Por ejemplo, una sola visita al aula de clase de un candidato a permanencia que no sea anunciada, para el propósito de hacer un juicio sobre su modo de enseñar, no es solo equivocada; es una seria falta de juicio profesional de parte de ese administrador. Tenga en mente, también, que un instructor que ha sido observado para propósitos finales puede estar más inhibido acerca de involucrarse en una discusión sobre cualquier problema que él o ella esté enfrentando en el aula de clase; si la observación continua precede la evaluación final, ese instructor tiene la oportunidad de
trabajar en mejorar estos temas y encontrar que el proceso de evaluación final es más justo.
La evaluación final es válida solo como parte de un proceso más largo que incluye criterios claramente establecidos y medidas sistemáticas y continuas. Si ambas se manejan de manera responsable, las evaluaciones continuas y finales pueden (y deben) trabajar una junto con la otra. Tal y como nosotros no les daríamos un examen sin avisar a los estudiantes en nuestras clases, sin previo aviso sobre el contenido y los criterios de evaluación, nosotros no quisiéramos sorprender a nuestros pares sin permitirles práctica, preparación adecuada y clarificación sobre los estándares de la evaluación que se van a usar. La observación entre pares para la evaluación final necesita ser planificada y agendada, así el miembro del profesorado que va a ser evaluado sabe lo que se espera de él o de ella.
Pero en el lado positivo de la evaluación final, las observaciones por pares pueden capturar dimensiones de la enseñanza – tales como la conexión con los estudiantes, el ánimo de la clase, el entusiasmo de los estudiantes, el uso creativo del apoyo visual, y la creatividad de los materiales de enseñanza – que no se registra a través de los procesos de evaluación. Para un instructor que ha tenido oportunidades de retroalimentación por parte de sus pares en un ambiente de apoyo, una serie de observaciones de clase para propósitos de la consideración de permanencia para un miembro del profesorado puede ser una parte importante de una evaluación final comprensiva y multifacética.
Las actitudes negativas sobre la evaluación final muchas veces tienen que ver con cómo se maneja por parte del administrador. Este tema será tratado en más detalle en la V parte. (Volver arriba)
Las evaluaciones finales y continuas parecen ser casi mutuamente exclusivas, y aún completamente interdependientes. ¿Cómo es posible?
Cierto, estos dos procesos son distintos, pero se complementan directamente. Más importante, los dos tipos diferentes de evaluación se llevan a cabo por razones diferentes y buscan resultados diferentes. La evaluación continua se lleva a cabo para que nos beneficie a nosotros mismos y se mantiene como un autorreferente. Ocurre dentro de un sistema cerrado y no es por tanto, la base de una evaluación de la enseñanza realmente válida.
Similarmente, la evaluación final que se lleva a cabo en ausencia del proceso de evaluación continua no es en realidad una evaluación: por el contrario, será visto como un castigo. Imagínese un curso de biología en el que los estudiantes no tienen acceso a la retroalimentación continua en su aprendizaje a través del semestre, pero después se les da un examen final
que va a determinar su aceptación a la escuela de medicina. Sin un proceso “continuo” extensor (retroalimentación en tareas y exámenes, por ejemplo), el examen final no tiene sentido. Esto es parecido a las observaciones entre pares de última hora que afectan las posibilidades del profesor para obtener estatus de permanencia. Si el miembro del profesorado no tiene la oportunidad de aprender de la retroalimentación dada antes de que una evaluación final se lleve a cabo, entonces esa evaluación no tiene un contexto significativo.
Esto es particularmente importante en el caso de los instructores menos experimentados. Si un departamento no tiene un proceso o procedimiento establecido para ayudar a los nuevos instructores a desarrollar y refinar sus prácticas, una evaluación final – que tiene implicaciones para las carreras profesionales – es altamente sospechosa. En el proceso de evaluación se construye la suposición de que la enseñanza es un proceso estático. Además, una evaluación final sin un complemento continuo se convierte fácilmente en una herramienta política que puede ser manipulada para servir intereses individuales de poder. (Volver arriba)
¿Cómo se pueden coordinar las evaluaciones continuas y finales?
Todo el profesorado de un departamento o programa debe empezar por identificar las metas de aprendizaje y las dimensiones de la enseñanza que se valoran más. Esto no es para sugerir que todas las prácticas de enseñanza se deben llevar a cabo del mismo modo, pero más bien que los profesores en un departamento dado se pongan de acuerdo en el tipo de resultados que se buscan de parte de los estudiantes. Esta discusión debe enfocarse en las siguientes preguntas:
  1. ¿Cómo deben cambiar nuestros estudiantes como resultado de nuestro programa?
  2. ¿Qué debe hacer el profesorado para asegurarse que los estudiantes cambien del modo que esperamos?
  3. ¿Qué evidencia nos mostrará si el profesorado está siendo efectivo en ayudar a los estudiantes a cambiar?
La evaluación continua es exactamente eso, continua, y hace parte de las consideraciones continuas de la misión y valores de enseñanza de un departamento. Cuando las respuestas a estas preguntas se hacen explícitas por parte del departamento, el profesorado tiene un acuerdo general sobre los tipos de estrategias y prácticas de enseñanza que serán motivadas. Los recursos y los esfuerzos relacionados con el desarrollo del profesorado pueden estar directamente atados a estas expectativas, además los profesores veteranos pueden servir de mentores de los nuevos miembros del profesorado para proveer retroalimentación de su enseñanza de manera personalizada y confidencial. Los mentores pueden consultar con el nuevo profesorado sobre el diseño de su curso y visitar sus clases regularmente para ofrecerles retroalimentación. Este proceso “continuo” debe ser informal, de apoyo y amigable con contacto constante entre las partes involucradas.
La evaluación final es construida a partir del proceso continuo. La evaluación final no es un proceso continuo pero ocurre periódicamente en oportunidades predeterminadas dentro de la lista de requisitos de pre-permanencia de un miembro del profesorado y su carrera futura. Anualmente o dos veces al año, por ejemplo, el departamento puede recolectar datos de diferentes lugares para determinar cómo el miembro del profesorado se está desarrollando como instructor. Las preguntas de evaluación en este caso serían las siguientes:
  1. ¿Están cambiando los estudiantes del instructor de manera aceptable? (¿Cómo les está yendo a los estudiantes en otros cursos?)
  2. ¿El miembro del profesorado está usando estrategias y métodos consistentes con las metas del departamento?
  3. ¿Son efectivos los métodos que está usando el miembro del profesorado para lograr los cambios buscados?
La primera pregunta puede ser respondida haciéndole seguimiento al desempeño de los estudiantes a través del programa. La segunda y tercera pregunta pueden ser respondidas por medio de revisiones de los materiales y las observaciones en el aula de clase por varios colegas, usando instrumentos cuidadosamente diseñados calibrados para reflejar la misión de enseñanza del departamento. Otras opciones de evaluación pueden ser las encuestas que se les hacen a los estudiantes, la auto-evaluación del profesorado, y la evidencia sobre el desempeño de los estudiantes vs un estándar dado. (Volver arriba)