Colección de Textiles de IMS

 

Colleccionando Textiles, porDiane Palmer

Siempre he sido coleccionista, de una cosa u otra, desde la infancia. Al vivir en América Latina en la década de 1970, me fue fácil encontrar posibilidades diferentes de colección. Decidimos coleccionar textiles y collares de los lugares en que vivimos, incluyendo Perú, Ecuador, México, y nuestro principal foco, Guatemala.  Soy también una estudiosa de historia en general, y de la historia y cultura de América Latina en particular. La historia de las razones por las cuales hay diferentes vestimentas en Guatemala, por qué existen todavía, y el impacto de esto en la historia de Guatemala.

Desde la conquista española de Guatemala, cada pueblo desarrolló un huipil, faja, y cinta diferente para las mujeres. Ropa indígena masculina también difería de pueblo en pueblo, pero ya no es tan prevalente como la de las mujeres. La historia dice que con el fin de asegurarse que las personas indígenas no huyeran de la encomienda de sus amos (tenencia de la tierra), cada pueblo tenia trajes diferentes – colores y diseños, así como diferentes corrales de cuentas de vidrio para las mujeres. Así que si alguien trataba de huir, él o ella eran fáciles de encontrar – la ropa era diferente a la de los demás en la nueva aldea.

La geografía también jugó un papel importante en la diversidad del vestido. Los poblados eran separados por montañas escarpadas y terreno accidentado que ha llevado al aislamiento de determinadas distinciones en el ropaje. De acuerdo con Henry Duflon (OAS, 1980) en 1950 había más de 100 pueblos en el altiplano de Guatemala que tuvieron su propio vestido distintivo.

A través de los siglos, los colores e incluso los diseños han cambiado gradualmente. Usualmente los cambios resultan de un evento importante – porque un color de hilo en particular ya no estaba disponible, o porque los poblados se movieron a un nuevo lugar y patrones cambiaron o se unificaron. Durante los años que vivimos en Guatemala, después del gran terremoto de 1976 nos dimos cuenta que los colores cambiaron en varios textiles del poblado. Solola es un ejemplo. Hoy en día tanto hombres como mujeres usan hilos brillantes en sus tejidos, algo que no se presentaba antes del terremoto. Otro es en Parramos; las fajas a inicios de la década de 1990 eran rojas con marrón delgado y rayas dobles de color azul oscuro; en la década de 1970 eran de color rojo con lavanda, verde y rayas de color azul oscuro.

Las razones para vender los textiles, son actualmente variadas. Algunas veces se trata simplemente de un asunto de mercado. Otras veces, en especial para las cofradías es una cuestión de necesidad económica por dinero en efectivo. De esta manera, un día presenciamos a una mujer tratando de vender su huipil a un comerciante de textiles. La blusa no tenía nada especial en el diseño, y aunque ella continuaba insistiendo, él se negó. Ella se marchó llorando. Nosotros la seguimos, y eventualmente le preguntamos qué quería por la blusa por qué quería venderla tan insistentemente. Ella dijo que estaba desesperada por  $1.25 para comprar medicina. Nosotros le compramos el huipil y se convirtió en algo especial para nosotros.

Recolectando cuentas, también aprendimos algunas lecciones económicas y culturales. En Chiapas, México, donde compramos las cuentas de "Navidad", la primera vez que fuimos apenas y las encontramos en venta; la siguiente vez todos parecían ofrecerlas en venta. Resultó ser que la primera vez había sido durante una pausa en el ciclo agrícola; la segunda, al inicio de la temporada de siembra, cuando se necesitaban semillas y fertilizantes, y el dinero era necesario para pagar por esos artículos. Creemos que la capacidad de comprar textiles muy antiguos o de cofradías especiales (organizaciones de hermandad) también puede muy bien depender de la necesidad de dinero en efectivo.    

El interés por la colección de cuentas o collares creció en un interés por el comercio de cuentas en general. Aprendimos mucho sobre por qué un poblado o región prefería un tamaño o estilo particular de cuenta, y sobre el impacto de estas preferencias en los comerciantes. Hay una gran historia global acerca del comercio de cuentas y su impacto en muchos países colonizados –en África, Asia, en los Estados Unidos, así como en América Latina. Escribimos varios artículos para la revista Bead Journal (ya no publicada). El comercio de cuentas es aún una fascinación para mí cada vez que viajo.

Talvez los cambios en los ropajes hoy reflejen cambios políticos, económicos y culturales en la sociedad de Guatemala. Al regresar a Guatemala desde los Acuerdos de Paz de 1996 y con el consiguiente fortalecimiento del orgullo indígena y la influencia política, he notado que muchas más mujeres en las ciudades y los pueblos usan huipiles, fajas, y cortes indígenas en lugar de ropa del estilo occidental, pero los estilos son de cualquier mezcla de color y diseño y hechos a máquina. Ahora es más aceptable usar ropa del estilo indígena y ya no es necesario diferenciar por pueblo o lugar de origen. Sin embargo, todavía hay muchos pueblos rurales y aislados donde diseños y colores particulares predominan, y algunos tejidos son aún hechos a mano. Este es un tema que podría ser discutido en extensión, pero las distinciones, las razones de las mismas, su impacto en la cultura y los cambios a través del tiempo es lo que me atrajo a la colección de textiles y collares de cuentas.    

La colección de textiles y cuentas nos dio una entrada en los poblados y las conversaciones con las personas. En la década de 1970 no era peligroso viajar por todo el país. Podíamos, y lo hicimos, acampar en cualquier lugar con nuestros niños pequeños. Preferíamos caminar por los pueblos y las ciudades, hablar con las personas y escuchar sus historias, en lugar de conducir a través y tomar fotos de las casas, mercados y personas. 

Con el tiempo la colección se convirtió en una parte importante del entendimiento y apreciación de la cultura Guatemalteca. Cuanto más vimos y escuchamos, más aprendimos sobre los diferentes diseños y patrones, mas entendimos sobre la naturaleza del aislamiento indígena, el orgullo y la represión forzada. Cuando viajamos o vivimos en otras partes de América Latina, especialmente México, Ecuador, y Perú, la colección de textiles y cuentas nos dieron una entrada similar al conocimiento de la cultura particular.

La razón por la cual doné la colección a dos museos, Tulane y SUNY Albany, es realmente la misma razón por la que me encanta coleccionar textiles y collares de cuentas comerciales. Son exquisitos ejemplos de expresiones personales y culturales que pueden ser compartidos con otros. Aunque mis hijos aprecian la belleza y el valor de los textiles, ninguno tiene un interés particular en mantenerlos. Nos gustaría que los demás sean capaces de apreciar su belleza y las diferencias entre un poblado o región a otro, así como ser capaces de aprender más acerca de lo que se está convirtiendo en un arte perdido. Esperamos que al ver y estudiar los collares y los ropajes de Guatemala –o México, Ecuador, o Perú- alentara el interés y comprensión de las culturas indígenas. Además, la colección también ofrece ejemplos de diferentes técnicas de tejido dentro de un país o regiones diferentes de América Latina.   

Diane N. Palmer
Diane.palmer@verizon.net
Belmont MA

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